La Misiología en la Educación Teológica

A mediados del 2007 el Seminario Teológico Presbiteriano, de Santiago de Chile me invitó a acompañarles en su proyecto, que incluía desarrollar el área de Misiología. Habíamos estado tres años en Lima, dirigiendo el Recinto universitario de la Asociación Educativa Teológica Evangélica, AETE en convenio con la Universidad Bíblica Latinoamericana. La misiología ha sido y es el área que más me ha permitido introducirme en la historia de la teología.  En mis estudios posdoctorales dediqué más tiempo a las investigaciones de Mark Noll, Mark R. Quanstrom, Luis Menand, que me permitieron  profundizar esa relación entre misiología  e historia de la teología. La contextualización siempre ha estado presente en cada avance de la teología y hoy no es menor su importancia, en medio de los desafíos mundializadores.

Reinicio este medio, además del blog de nuestro departamento: para compartir y enriquecer esta experiencia. La misiología es necesaria reinsertarla en cualquier desarrollo curricular, en la educación teológica, que intente responder a los nuevos perfiles que exige la misión para segunda década del siglo XXI. La importancia que viene tomando la conmemoración de los cien años de la Conferencia de Edimburgo 1910-2010. Los temas trascendentales, que a pretexto de la remembranza, se vienen debatiendo, cien años después aún en el hemisferio norte, nos debería hacer notar la importancia del desarrollo de la misiología en nuestro contexto.

La relación entre la misiología, la teología bíblica y el desarrollo eclesial, constituye una preocupación significativa en un sector del protestantismo latinoamericano tradicional, que percibe que el protestantismo pentecostal ya ha producido innegables reformas   en el ser cristiano en Latinoamérica. La misión de la iglesia no  es posible reflexionar la sin considerar en el paradigma la pentecostalidad. La misión de Dios es impensable sin considerar la corriente, latinoamericana y hoy mundial, de una visión holística de la misión, conocida como misión integral.

En la década de los ochenta del siglo pasado un departamento de misiología e investigación socio-religiosa, era algo profético. Hoy cuando las universidades ofrecen estudios en Ciencias de la Religión, que complementa y compite con la educación teológica clásica, la misiología desde su vocación interdisciplinaria está llamada a tender los puentes para profundizar su quehacer y su desarrollo metodológico. La educación teológica contemporánea que ofrece especialización misiológica no camina sola en la definición de su campo de estudio. Los abordajes podrían ser diferentes, sin embargo nuevos paradigmas van interconectando los estudios con un enriquecimiento mutuo.

Oswaldo Fernández Giles