LECCIONES DE LA CRISIS DE LA ACREDITACIÓN EN CHILE PARA LA EDUCACIÓN TEOLÓGICA

La acreditación ha sido y es una preocupación en las instituciones de educación teológica en Latinoamérica, por ello dos instituciones fueron organizadas, ASIT y ALIET, la primera desde hace cincuenta años para este y otros fines como mejorar la calidad de la educación. Sin embargo, en los últimos años la idea de tener una acreditación oficial hizo  descuidar los procedimientos de autoevaluación y acreditación, que son procesos permanentes en toda educación superior seria.
La educación superior en Chile está mostrando que no basta con fundar instituciones y ofrecer programas y títulos, sino que estas necesitan sustentarse en una docencia especializada, en la investigación y la eficaz relación con la comunidad y su cultura. Hoy es evidente que el Estado tiene que intervenir en la regulación de la educación privada, que no la puede dejar liberada a una acreditación opcional. Las instituciones teológicas que realizan sus acciones educacionales en un contexto educativo, tienen que darle atención a lo que esta crisis nos puede mostrar. Notemos lo siguiente:

  1. La falta de interés en la gestión educativa en los seminarios e institutos, también, nos ha conducido a no darle atención a los documentos de nuestras asociaciones como el reglamento de acreditación y el manual de autoevaluación de ASIT, que fueron actualizados en el 2002, siguiendo los criterios que se usan en los sistemas de acreditación. Las asociaciones como ASIT y ALIET, se organizaron como agencias de acreditación, pero consideramos que es suficiente asociarse.
  2. La calidad de la educación superior, medida mínimamente, en la gestión del proyecto educativo institucional, el perfil de la docencia de pregrado, en el nivel de la investigación y la extensión educativa, son temas que los vemos críticamente para la educación superior del país, pero que poco tiene que ver nuestras instituciones teológicas, no obstante ofrecemos grados y hasta anhelamos un reconocimiento. Aunque consideremos que los títulos que ofrecemos tienen valor dentro del ámbito eclesial, siguiendo una tradición histórica aun previa a la Reforma, debemos avanzar hacia su homologación con el sistema de la educación superior. El reconocimiento debe ser de del nivel de gestión educativa alcanzado y no el inicio de algo que termina crisis como la que observamos.
  3. Necesitamos innovar nuestros objetivos estratégicos institucionales. La docencia teológica hay que encaminarla a la especialización, para ello los estudios de posgrado son necesarios. Nuestros estudiantes necesitan ser instruidos en la metodología de la investigación, en los métodos exegéticos para que incursionen en la producción teológica. Mayormente somos conocidos en la comunidad por la pastoral y alguna obra social pero tenemos poca incidencia en el ámbito académico y en la gestión de opinión evangélica fundamentada y articulada.
  4. Las trasnacionales de la educación, constituidas para lucrar y embaucar, con títulos de escaso nivel académico, sin acreditación, con dudosos e improvisados docentes dirigiendo, muestran un cuadro que vemos también en la educación teológica. Las instituciones serias de una larga trayectoria ven improvisarse carreras de teología hasta con posgrados, sin garantizar una docencia especializada y una formación académicamente rigurosa. Algunas universidades cristianas evangélicas, mayormente procedentes de Norteamérica, sin acreditación han atraído estudiantes de teología ofreciendo una salida laboral como educadores de religión, a otros ofreciéndoles un grado sin ningún respaldo ni nivel académico acreditado. El abuso del estudiante que desea estudiar, superarse ministerialmente, obtener un título, sin estar muy claro en lo que la acreditación significa, es muy similar a lo que sucede en el ámbito de la educación teológica.

El futuro de la acreditación en Chile nos va a desafiar a mirar la gestión educativa como una tarea imprescindible en la educación teológica evangélica, homologar académicamente el quehacer teológico desde la perspectiva confesional es parte de la misión.

APROXIMACIONES A LA EDUCACIÓN TEOLÓGICA EN EL PERÚ

La aproximación, en estas notas, es desde algunos temas de la gestión educativa y desde el proyecto educativo institucional, desde lo que vengo haciendo en el último lustro y últimamente en la coordinación de área de acreditación de la Asociación de Seminarios e Instituciones Teológicas, ASIT, en la que se ha mencionado la posibilidad de extender su ámbito de asociación al Perú. Los tres años que estuve aquí con la hoy AETE Facultad de Teología y Religión, fue para mí todo un aprendizaje y un tiempo de renovación sobre la docencia teológica. El sostener una relación institucional educativa con una universidad donde ambas se necesitan o se necesitaban, en un marco de relaciones asimétricas, me motivó para estudiar sobre la cultura organizacional en las instituciones educativas teológicas y como algunas instituciones, en el país habían conseguido arreglárselas no obstante el malestar consciente de los actores en los proyectos educativos…Ver documento completo!

La Acreditación en la Educación Teológica Latinoamericana

El presente es un estudio exploratorio que se limita a la acreditación en la educación teológica, en Latinoamérica. Para propósitos de este estudio, la Educación Teológica se concibe como capacitación para el quehacer teológico en la diversidad de ministerios de la eclesialidad cristiana, evangélica y protestante. Asimismo se considera únicamente la formación teológica “clásica” y sus especialidades en biblia, historia, sistemática, misiología y poiménica.

Este estudio aún no incorpora la experiencia brasilera y perfila un tratamiento especial en lo que corresponde al significativo avance de los estudios de grado y posgrado en Ciencias de la Religión, disciplina conexa a la teología que debemos considerarla en su desarrollo, aun inicial, en las instituciones de Educación Teológica en el resto de Latinoamérica.

En lo que respecta a Latinoamérica, ASIT y ALIET han sido pioneras que han realizado importantes trabajos en el área de acreditación, en la educación teológica, de los cuales surgieron criterios de acreditación.

Este es un estudio exploratorio que procura ser un aporte al reinicio del estudio de la acreditación, en el marco de los cambios, que al respecto, viene experimentando la educación superior, en nuestro contexto y dentro de procesos que intentan ser globales en la acreditación.

Abordamos la acreditación considerando las reflexiones en los documentos finales de la Conferencia de la Asociación Mundial de Asociaciones de Instituciones Teológicas, WOCATI. sobre la Educación Teológica (ET). En otra sección proponemos una identificación de las tendencias ante la acreditación. En una última parte consideramos la información técnica que considera el Sistema de Créditos Transferibles, que viene adoptando críticamente la educación superior Latinoamericana. Continúe leyendo…

La alfabetización científica es necesaria en la formación teológica

La finalidad de la enseñanza de las ciencias en el momento actual es conseguir una alfabetización científica y una educación para la ciudadanía para lograr formar personas más críticas, más responsables y más comprometidas con el mundo y sus problemas. Si se logran estos objetivos habremos conseguido una enseñanza de las ciencias de mayor calidad y equidad para todos. Dentro del marco actual de los planes de estudio de las Facultades de Teología y otros centros de formación teológica de rango universitario, habría mucha tarea que hacer en orden a la formación científica. El mismo proceso de creación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), también conocido como proceso de Bolonia, los cambios metodológicos que su implantación exige, puede ser un momento providencial para reorientar y contextualizar la formación teológica (las llamadas ampliamente ciencias religiosas). Por Leandro Sequeiros. siga leyendo aquí…

La Misiología en la Educación Teológica

A mediados del 2007 el Seminario Teológico Presbiteriano, de Santiago de Chile me invitó a acompañarles en su proyecto, que incluía desarrollar el área de Misiología. Habíamos estado tres años en Lima, dirigiendo el Recinto universitario de la Asociación Educativa Teológica Evangélica, AETE en convenio con la Universidad Bíblica Latinoamericana. La misiología ha sido y es el área que más me ha permitido introducirme en la historia de la teología.  En mis estudios posdoctorales dediqué más tiempo a las investigaciones de Mark Noll, Mark R. Quanstrom, Luis Menand, que me permitieron  profundizar esa relación entre misiología  e historia de la teología. La contextualización siempre ha estado presente en cada avance de la teología y hoy no es menor su importancia, en medio de los desafíos mundializadores.

Reinicio este medio, además del blog de nuestro departamento: para compartir y enriquecer esta experiencia. La misiología es necesaria reinsertarla en cualquier desarrollo curricular, en la educación teológica, que intente responder a los nuevos perfiles que exige la misión para segunda década del siglo XXI. La importancia que viene tomando la conmemoración de los cien años de la Conferencia de Edimburgo 1910-2010. Los temas trascendentales, que a pretexto de la remembranza, se vienen debatiendo, cien años después aún en el hemisferio norte, nos debería hacer notar la importancia del desarrollo de la misiología en nuestro contexto.

La relación entre la misiología, la teología bíblica y el desarrollo eclesial, constituye una preocupación significativa en un sector del protestantismo latinoamericano tradicional, que percibe que el protestantismo pentecostal ya ha producido innegables reformas   en el ser cristiano en Latinoamérica. La misión de la iglesia no  es posible reflexionar la sin considerar en el paradigma la pentecostalidad. La misión de Dios es impensable sin considerar la corriente, latinoamericana y hoy mundial, de una visión holística de la misión, conocida como misión integral.

En la década de los ochenta del siglo pasado un departamento de misiología e investigación socio-religiosa, era algo profético. Hoy cuando las universidades ofrecen estudios en Ciencias de la Religión, que complementa y compite con la educación teológica clásica, la misiología desde su vocación interdisciplinaria está llamada a tender los puentes para profundizar su quehacer y su desarrollo metodológico. La educación teológica contemporánea que ofrece especialización misiológica no camina sola en la definición de su campo de estudio. Los abordajes podrían ser diferentes, sin embargo nuevos paradigmas van interconectando los estudios con un enriquecimiento mutuo.

Oswaldo Fernández Giles